NO DEBEMOS HUIR DEL CIELO


NO DEBEMOS HUIR DEL CIELO

Supongo que me esperas con una blusa de tirantes y ajustada.
No es necesario que salgas a recibirme, sólo deja la puerta abierta.
Repetiré lo que he dicho.
A veces mi imaginación suele ir más allá en el momento justo.

Ya no es válida la timidez.
Arrepiéntete más tarde del pecado.
¿Me pediste que te besara el cuello?
Aquí están mis labios, puedes morderlos.

Ya quiero ver tus pechos.
Regálame sonrisas mientras los acaricio.
¿Me repites tu fantasía?
Aquí estamos, baila.

¿Luzco igual a como me recordabas?
¿No crees que los años me han sentado bien?
¿Querías que te besara las caderas?
Aquí estoy, dispuesto a todo.

Ya no es válido posponerlo.
Arrepiéntete más tarde del acto.
Quítate sensualmente la ropa.
Ninguna parte de ti se quedará sin caricias.

¿Deseabas que te apretara las nalgas?
Estoy seguro que te gustarán mis manos.
Así que te excita que pase mi lengua por tus muslos.
¿Cómo lo habías soñado?

Gozo con tu cuerpo.
¿Gozas con mis movimientos?
Lo dulce es para saborearlo.
No debemos huir del cielo.

AUTOR: CARLOS ALBERTO SALGADO DÍAZ.

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