DIOS TE SALVE DE TU VANIDAD


DIOS TE SALVE DE TU VANIDAD

Me duele mucho tu derrota.
En ningún momento deseé tu mal.
Por el amor que te tuve, me habría gustado tu felicidad.
El dolor fue tu vicio y tu corazón se desmorona.

Me duele mucho mirarte en el suelo.
Siempre quise que te fuera bien.
Por la pasión que te tuve, me habría encantado un distinto final.
La necedad te cegó y ahora tu alma se marchita.

Me duele mucho la ausencia de tu luz.
En ningún momento te guardé rencor.
Por la vida que me diste, me habría encantado que no te equivocaras.
La idolatría te hizo daño y rechazaste del cielo un buen consejo.

No me digas que me quieres, porque estás desesperada.
No me pidas que te perdone, porque los arrepentimientos tardíos son innecesarios.
No tendremos otra oportunidad, aprendí a ser yo sin ti.
Levántate, y ve por otro camino.

No intentes revivir lo que ahogaste con tu adiós.
Más que un hermoso recuerdo, ya no serás.
Borré tus besos y caricias, y así estoy mejor.
Levántate, y trata de encontrar tu destino.

Piensas mal, no se trata de venganza.
Las revanchas no me importan, no quiero pagar más de la cuenta.
Borré tus suspiros y sonrisas, y no daré marcha atrás.
Dios te salve de tu vanidad.

AUTOR: CARLOS ALBERTO SALGADO DÍAZ.

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