LO ÚNICO QUE AMASTE DE MÍ FUE MI TRISTEZA


LO ÚNICO QUE AMASTE DE MÍ FUE MI TRISTEZA

Habían maneras de quererme.
Mentirme no era una de ellas.
Suspirar por mis besos, sí.
Ahora sé que tratar de ser el mejor hombre, no es suficiente.

No debiste permitir que te amara tanto.
Al menos un poco de compasión la merecía.
Te correspondía no llenar mi corazón con ilusiones.
Quizás jugar, pero con las reglas de ambos.

Creo que hice los méritos suficientes para que tuvieras ganas de quedarte.
Jamás me viste con los ojos de una enamorada.
Era justo que lo terminaras antes.
Tal vez sólo te aseguraste de que mi dolor fuera insoportable.

Habían razones suficientes para amarme.
Correctas y equivocadas, ningún intento de tu parte.
¿Por qué prometerme algo que no tenías pensado hacer nunca?
¿Alcanzas a entender que no fue un simple error?

Lo maquinaste con maestría.
Caí otra vez, el mismo tonto de ayer.
Nos hubieras ahorrado tiempo.
Pudiste desgastar menos mi alma.

Hice lo necesario para ganarme un espacio en tu vida.
Decidiste empujarme al abismo en el que aún sigo cayendo.
¿Qué pretexto darás para negar que no eres culpable de nada?
Y si optas por la verdad, entonces dirás que lo único que amaste de mí fue mi tristeza.

AUTOR: CARLOS ALBERTO SALGADO DÍAZ.

Esta entrada fue publicada en ESCRITOS, PENSAMIENTOS.. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s